jueves, 27 de agosto de 2015

Holbox, un paraíso del que no se puede volver igual

Hace unos días volví de Quintana Roo, México a la ciudad de México, D.F. y debo confesarles que me ha sido difícil acomodar tan maravillosa experiencia. Aunque ya conocía algunos sitios ahí, como Cancún, Playa del Carmen, Tulum, el cenote de Aktun Chen, y la zona arqueológica de Cobá, no había tenido la oportunidad de visitar HOLBOX.

Mural en Holbox,
Tiburón Ballena
Holbox es una isla de pescadores muy pequeña que se encuentra al norte del estado de Quintana Roo, muy cerca de Yucatán. Es conocida internacionalmente porque de ahí parten los botes para encontrarse con el tiburón ballena (los peces más grandes del mundo) que en cierta temporada (mayo-agosto) llega a estas costas para alimentarse del plancton. 

En 1994 fue decretada como una reserva natural protegida, por su ecosistema que además de estos tiburones, es el habitat de una decena de aves y otros animales como tortugas, delfines, y mantarrayas. 

Flamingos en Holbox

Atraída por la idea de conocer esta isla, y alejarme un poco de la "civilización", estando ya en Cancún decidí tomar mi mochila y visitar este lugar. Lo primero de que debes saber es que no hay manera de llegar directo. A menos claro que tomes un tour desde el lugar en el que te hospedes en Cancún. 





De la central de autobuses en Cancún, sale un camión que te lleva al puerto de Chiquilá, en donde tomas un ferry que te lleva a la isla. El camión de Cancún a Chiquilá hace tres horas de viaje y te cuesta entre 100 y 140 pesos, dependiendo de tus credenciales y de la temporada (en vacaciones hay descuento a estudiantes).  También hay servicio de taxi, pero te cuesta como 1,500 pesos. Yo tome el autobús de las 7:45 de la mañana. Debes saber que el camión va bastante lleno y que hace paradas en los pueblitos que están de camino a Chiquilá. Cuenta una leyenda que hay un autobús de "mayor" categoría, así que yo te recomiendo que si no tienes un espíritu muy aventurero cheques bien ese detalle. 

Puerto Holbox,
muy parecido a Chiquilá
Después de tres horas de viaje, por fin llegué al puerto de Chiquilá. Imaginaba que por ser Holbox un lugar tan renombrado internacionalmente habría una infraestructura más grande a la que me encontré: una parada de bus de palma y maderos, unas taquillas para comprar el boleto del ferry y unos baños!! Si, si hay baño. 






Holbox, carritos de golf
y calles de arena

Si viajas en coche, también hay estacionamientos en los que puedes dejar tu coche los días que vayas a quedarte en la isla y en realidad no son tan caros (lo sé porque de vuelta de Chiquilá a Cancún conseguí un ride en automóvil). Así que también esta esa posibilidad. Lo que no puedes hacer es llevar tu coche. En la isla solo hay carritos de golf, motos y bicicletas. 





El ferry sale cada media hora y literal espera a que llegue el bus para poder partir. Así que en cuanto me baje del bus, medio mareada por el calor y las constantes paradas. Me subí al ferry. Hay dos empresas, y dicen que también hay lanchas que puedes contratar para que te lleven, yo no vi ninguna, así que me subí al ferry que me costó $100 pesos. Me acomodé en uno de los asientos y para mi sorpresa a los pocos minutos estaba lleno. El verano es temporada alta porque además de ser las fechas de vacaciones en México, también es la temporada del tiburón ballena. 



Los treinta minutos del viaje fueron muy rápidos y pronto estaba desembarcando en el puerto de Holbox. Bajé y no había nada! Arena, calor, mar, y personas caminando por las calles de arena. "El paraiso" pensé. Había unos pocos taxis en carritos de golf esperando que la gente bajara del ferry e inmediatamente se ocuparon. Yo traía solo una pequeña mochila, así que decidí caminar y aprovechar el tiempo de camino al hostal que esta al otro extremo del puerto, para conocer la isla. Al fin y al cabo eran solo unas pocas cuadras (porque la isla es muy pequeña) -pensé. Lo que no contemple fue el clima. Eran las 12 del día, el sol en pleno. 

Valió la pena el calor, el pueblo es un lugar muy sencillo. Conformé caminaba vi varios hotelitos muy pequeños, algunos lugares de comida. Un pequeño mercado de comida. A las pocas cuadras (como tres), me encontré con la plaza principal. A su alrededor varios restaurantes y hoteles. Construcciones muy pequeñas de dos pisos de altura máximo. Terrazas abiertas y si, calles de arena por las que muchas personas incluso caminan descalzos. Desde la plaza central si alzas la mirada puedes ver que a tres cuadras más se encuentra la playa.  


Hamacas, Tribu Hostel
Al llegar al hostal en el que había reservado con anticipación, pensé "esto es el paraíso" una vez más. Tribu hostel, no es un hostal cualquiera. Es el lugar de reunión de viajeros de diferentes lugares del mundo que llegan a Holbox buscando algo más que una playa, o unas vacaciones. Tribu hostel, es realmente eso, una Tribu y te hace recordar como viajero cuanto perteneces ahí, a esa comunidad. 

Cocina compartida Tribu




Tienen habitaciones compartidas y privadas, una cocina comunitaria, y un espacio para cinito. Todos los días tienen alguna actividad en la noche, además de un espacio de hamacas en donde puedes checar el internet. 




Preparación de pizzas en Tribu
Una de las noches que estuve ahí hubo pizza en el jardín, sentados en una sola mesa todos los comensales, hablando y compartiendo experiencias de miles de lugares diferentes. Hubo un instante en el que al guardar silencio pude contemplar y escuchar diferentes idiomas, todos juntos, compartiendo la cena. Por un lado se escuchaba el ingles, el italiano, el español con acento argentino, el alemán.  



En cuanto me registré en el hostal que por cierto estaba llenisimo debido a la temporada, y descansé un poco del viaje, me puse el traje de baño, un pareo y me fui directo a explorar la playa. 

Holbox
La playa en Holbox es el centro de reunión. Ahí te encuentras a todo mundo. Los que venían en el ferry. Los del bus. A algunas personas que vi en el hostal y en la plaza. Todos estaban ahí, en la playa. En ciertas partes de la playa hay lanchas de pescadores estacionadas. Hay una zona para acampar por parte de un hotel que se llama "Casa Maya". Si tienes hambre o sed puedes encontrar algunos sitios para comer pescado fresco en la playa, así como algunos barecitos improvisados bajo palapas. 


Holbox
Es difícil encontrar las palabras para describir este sitio. Un sitio en el que la linea del horizonte se difumina, un sitio en el que el mar se vuelve cielo y el cielo se pierde en el mar. Ah! solo de recordar, que ganas de volver! El tiempo como detenido, se hace eterno, ahora entiendo porque la metáfora de Nunca Jamás de Peter Pan tenía que ser una isla, un destello de eternidad o de presente continuo. 



El agua del mar  me llegaba a las rodillas a metros y metros de la orilla. Pequeñas olas rompiendo como una tina de masajes. El paraíso. 

Holbox
Increíble que haya gente pensando en destruir tan hermoso ecosistema para construir una infraestructura turística de grandes proporciones. Eso sería una tragedia! 

Y bueno algo que debo mencionar, sobre todo para los viajeros que no son tan aventureros es que además de estos hostales y pequeños hoteles de la plaza, o campamentos, también hay hoteles boutique con tarifas mucho mas altas que se caracterizan por ser luna mieleros y de gran diseño. 


Pizza de langosta de
El Hornito Argento, Holbox


Para comer, además de los pescados y mariscos frescos cerca de la playa. No puedes dejar de probar la famosa pizza de langosta. Hay varios lugares en donde la preparan. Yo fui a El Hornito Argento que esta en la plaza central. Que delicia!! El pan es muy delgado y la combinación del queso, la harina y la langosta a la parrilla es...bueno, ya lo dije, una delicia. Además claro, yo no había probado eso en otro lugar. Así que si eres como yo, ese es un imperdible de la isla. 



Murales, Holbox


Entre las artesanías típicas, te encuentras con piezas hechas a base de conchas y cocos. Hablando de las artes, muchos de los muros en Holbox están decorados con murales. Pinturas de animales, personas y elementos fantásticos como sirenas, etc.  Un día regresaré y haré un catálogo de estos murales!




Atardecer en Holbox


El atardecer es un espectáculo. No solo porque la gente se reúne en la playa a manera de ritual a esperar ese momento, sino también porque los colores, el sol, el agua... y si tienes suerte (como yo) podrás ver delfines saltando despidiendo al sol.



Holbox



Pero tienes que estar preparado, porque si no eres "local", los moscos te van a devorar. Yo te recomiendo que uses repelente casi todo el tiempo, pero sobre todo durante el atardecer y a posterior. Procura usar productos biodegradables que no contaminen el ambiente. 




Muelle en Holbox


Hablando de productos biodegradables, te recomiendo que cheques los bloqueadores solares, para que al meterte al mar no contamines con químicos tóxicos para el ecosistema. Yo estoy completamente convencida que es tiempo de empezar a crear una cultura del "viajero responsable". Responsable con el medio ambiente y cultural que visitamos. 






En la noche, puedes ir a la playa y meterte al mar en donde podrás ver el planctón luminoso. Una experiencia muy mágica. Como polvo de hadas que se agita en el agua y como diamantes enterrados en la arena, así los destellos del planctón, creando en sincronía con la bóveda estrellada una experiencia "celestial".




Yo fui con un grupo de viajeros del hostal después de la cena de pizza, y pudimos ver un par de estrellas fugaces, que regalos. Fue una noche de deseos y de buena fortuna. Sin duda Holbox me deja un sabor de boca lleno de magia, armonía y esperanza. 



Uno de los días en Holbox tomé el tour para ir a nadar con el tiburón ballena, por lo que vi es el mismo tour en toda la isla, solo varía el precio por lo que incluye (alimentos y bebidas). El tour dura 6 horas. Y consiste en nadar con el tiburón ballena, snorkelear en cabo catoche, visitar los puntos donde están las aves como punta mosquito, y comer un ceviche pescado por ti mismo y que la tripulación del bote prepara en el momento. Un paseo que no te puedes perder, si llegas a ir. Mi experiencia fue absolutamente mágica. Y confieso, si sentí miedo frente a la grandeza de la naturaleza. La velocidad del tiburón, su tamaño, su mirada. Un animal solitario, tranquilo, y al mismo tiempo inmenso. Regresaría mil veces, solo a contemplarlo.  




Todo lo que descubrí ahí, en esa pequeña isla de pescadores, llamada Holbox, hoy me hace distinta y es que estoy convencida de que HOLBOX es un paraíso del que no se puede volver igual.






Les había dicho que les contaría sobre lo que es el patrimonio cultural y natural. Pero se me atravesó esta historia (que tiene que ver con el patrimonio natural), historia que aún intento asimilar y que no podía dejar de contarles. Nos vemos a la próxima!


Saludos Viajeros!! 

Acuérdense de comentar, es muy importante la retroalimentación!!

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